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Casamiento y divorcio religioso para hebreos

Posted by Patricia Gallardo on Mar 26, 2016 in Post personales, sociales

En el judaísmo existe el divorcio y ese vínculo del casamiento puede ser roto: GUET. Divorcio hebreo Guet Guitim. 

Las causantes suelen ser muchas: desavenencias en el matrimonio; que no haya descendencia (hijos) después de diez años; infidelidad; y otros motivos.

El “Sefer Kritut” libro o documento de divorcio que certifica el GUET es entregado a la esposa en una ceremonia presenciada por diez testigos. Esta acta es rubricada por el oficiante y por dos testigos. En este documento llamado el GUET se establece la rotura del vínculo matrimonial que habían asumido los contrayentes al casarse a través de la Ketubá.

El rabino Gabriel Davidovich explicó en el programa televisivo de AMIA en la TV Pública “AMIA el LEGADO” que el matrimonio judío se debe disolver religiosamente, de igual modo que se hizo el casamiento con el pacto matrimonial, se debe hacer la disolución religiosa de ese mismo contrato matrimonial porque sino las ALMAS siguen estando unidas a pesar de que estén separados durante años-.

El GUET HEBREO es lo que separa aquello que fue unido en una ceremonia religiosa.

En el judaísmo existe un documento para el pacto matrimonial que se llama Ketubá.

Ketubá es un escrito en arameo, antiguo idioma que se hablaba entre los judíos en la antigüedad; en dicho documento están especificadas las obligaciones de los contrayentes, que son asumidas en el momento de casarse (el mohar o dote de la novia del que ya hablamos más arriba) y que rubrican con su firma los novios.

En Israel, el casamiento se llama la “jatuná”. Para el judío tradicional, El matrimonio es el estado común formal de la sociedad hebrea.

El casamiento en el judaísmo es un acto público. Se requiere un mínimo de diez personas y el acta matrimonial se firma ante dos testigos, quienes deben también firmar la Ketubá. La ceremonia la realiza un rabino u oficiante y se realiza en todos los casos bajo una Jupá (palio nupcial de tela, satén u otro material sostenido por cuatro parientes que, simbolizando un techo, significa la creación de un nuevo hogar judío). Los contrayentes se ubican debajo de la Jupá, lo que vale a la ceremonia de casamiento judío el nombre de “Jupá vekidushim”.

Mediante el GUET se separan los sagrados lazos del matrimonio (Kidushim) que fueron unidos en una boda – explicó el rabino Davidovich – en AMIA el Legado.

El GUET también tiene que ser un acto en el cual estén de acuerdo ambos cónyugues para poder divorciarse, sino no se puede hacer.

Lo grave es que las ALMAS unidas ante Dios se tienen que SEPARAR ante Dios; ya sea para poder volver a casarse como para obtener la LIBERTAD PLENA y quedar liberados de esa union a otra alma. En especial el GUET separa los “lazos kármicos” que se unieron en matromonio.

En tiempos bíblicos, bajo la Toráh, el esposo podía divorciarse de su mujer si hallaba algo “indecente” en ella. Esto no incluía el adulterio, pues este se castigaba con la muerte. Podía ser una grave falta de respeto al esposo o a la casa de su padre, o algo que acarreara vergüenza familiar. El esposo tenía que darle un certificado (guet), lo que implica que a la vista de la comunidad israelí el divorcio tenía que estar justificado. La mujer podía volver a casarse y el certificado la protegía de ser acusada por ello de adulterio.

Antiguamente, no se permitía el divorcio al hombre que seducía a una muchacha antes de casarse o que acusaba falsamente a su mujer de no ser virgen cuando se había dado en matrimonio. (La Biblia. Deuteronomio 22:13-19, 28, 29)

Si después del divorcio una mujer se casaba con otro hombre y este más tarde se divorciaba de ella o moría, el esposo original no podía casarse con ella de nuevo. Esta ley impedía que se provocara el divorcio o quizás incluso hasta que se tramara asesinato del esposo actual para que la pareja original pudiera volver a casarse. (Deuteronomio 24:1-4.)

El documento de “Guitim” está escrito en arameo, idioma similar al hebreo que fue hablado durante siglos en Israel, especialmente después del exilio de Babilonia.

En las Sagradas Escrituras del Antiguo Testamento, en Deuteronomio 24:1-4 se menciona que el marido podía divorciarse de la esposa, pero no que ella pueda divorciarse de él por ser considerada propiedad del esposo por la ley de Dote de la Ketubá. La primera mención extrabíblica de una israelita que intentó divorciarse de su esposo fue la de Salomé, la hermana del rey Herodes, quien envió a su esposo, el gobernador de Idumea, un certificado de divorcio disolviendo su matrimonio.

Las palabras del Señor “Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio”, parecen indicar que, o bien el divorcio por iniciativa de la mujer ya había empezado a surgir en su día (en la ley romana estaba permitido), o que Yahshúa preveía que esa situación se produciría. (Marcos 10:11,12)

El esposo tenía que redactar un documento -“le escribirá carta de divorcio, se la entregará en la mano y la despedirá de su casa.”. (Deuteronomio 24:1.) El tiempo que tomaba la preparación del certificado y la tramitación legal del divorcio daba lugar a que el esposo reconsiderara su decisión. Como el divorcio tenía que estar bien justificado, la observancia rigurosa de la Torah evitaba que se hiciera precipitadamente. Además, así también se protegían los derechos e intereses de la esposa. Las Escrituras no dicen nada respecto al contenido del “certificado de Guitim”.

Desde hace un tiempo, se puso de manifiesto la norma original de Elohím (Dios) con respecto a la santidad del Matrimonio y condenó rotundamente el divorcio con la única excepción que se registra en Mattityahu 19:8 “Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera”.

Es decir, que mediante estos escritos debemos reflexionar cuan importante es el casamiento y su forma de disolverlo también de forma religiosa así como lo hacen los hebreos mediante el GUET.

Shalom (palabra hebrea que significa paz, bienestar y prosperidad).

Ciudad de Buenos Aires, Marzo 2018.

¡Abrazos y bendiciones!

Patricia Gallardo 

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